Socio fundador · antropólogo y agroecólogo
Ramón Rodríguez Franco
«Escuchar es una técnica, no una buena intención.»

Antropólogo social por la Universidad de Sevilla, máster en Agroecología y doctorando en desarrollo rural sostenible. Investiga en el GICED de la Universidad de Sevilla y fundó Ethnoap, la herramienta con la que el equipo monta sus encuestas digitales. En CACTUS ha trabajado evaluación de políticas públicas, minería, paisaje, infraestructuras energéticas y turismo, del Plan Estratégico de Melilla a los proyectos europeos M-BAT, METALLICO, FIC Fighters y VECTOR.
Antropólogo y agroecólogo. ¿Por qué las dos cosas?
No sé separarlas, y no es por adorno. La antropología me enseñó a escuchar a la gente; la agroecología, a no separar a la gente del sitio donde vive. Cuando estudias un territorio rural, el paisaje, el cultivo y la conversación de la plaza son el mismo problema. Llegué a CACTUS queriendo juntar las dos miradas.
¿Qué pinta un antropólogo en un proyecto europeo de minería?
Más de lo que parece. En METALLICO o en M-BAT la tecnología está resuelta por ingenieros que saben muchísimo. Lo que no está resuelto es si la gente del territorio va a querer una mina al lado de su casa, y por qué. Eso no se contesta con un folleto. Se contesta yendo, preguntando y, sobre todo, callándote a tiempo para que el otro hable. Mi trabajo es traer esa voz a una mesa donde normalmente no está.
Usáis inteligencia artificial. ¿No choca con un trabajo de campo tan artesanal?
Choca si la usas para no escuchar. Nosotros la usamos para escuchar mejor. Cuando tienes cuatrocientas páginas de transcripciones de grupos de discusión, la IA te ayuda a leer el corpus entero sin perder el matiz, a encontrar lo que se repite y lo que se calla. El análisis sigue siendo humano. La máquina no decide el hallazgo; te deja tiempo para pensarlo. De hecho doy clases de esto en varios másters y doctorados, y siempre acabo en lo mismo: la IA amplía el oído, no lo sustituye.
El mensaje de CACTUS es «el mundo cambia cuando escuchamos». ¿No es un poco grande?
Es exactamente del tamaño que tiene que ser. Describe cómo trabajamos. La mayoría de los conflictos que estudiamos vienen de que alguien decidió sin escuchar. Una mina, un plan de natalidad, una estrategia de turismo: cuando la gente afectada no aparece en el diseño, el plan falla. Escuchar es una técnica, con sus métodos y su rigor, no un gesto de amabilidad. Por eso lo decimos en serio.
¿Y Ethnoap? ¿Por qué montar vuestra propia herramienta?
Porque las que había nos obligaban a preguntar como ellas querían, no como el proyecto necesitaba. Quisimos una plataforma propia para diseñar encuestas a nuestra manera, integradas con el trabajo cualitativo. Ethnoap nació de esa cabezonería. Hoy es donde el equipo monta buena parte del trabajo de campo digital.
Lleváis desde 2015. ¿Qué es lo que más te enorgullece?
El equipo. CACTUS empezó siendo casi una idea y hoy somos siete personas que se complementan de verdad: antropología, sociología, geografía, diseño, audiovisual, edición. Lo que más me gusta es que cada proyecto se mira desde varios ángulos a la vez. Solo no se puede escuchar bien un territorio. Hace falta más de un oído.
Una última, rápida: ¿qué harías si mañana no pudieras trabajar de esto?
Volvería al campo, literalmente. A la huerta. Pero acabaría preguntándole cosas a quien pasara al lado. No sé estar callado del todo.
Ramón Rodríguez Franco es socio fundador de CACTUS, antropólogo social y agroecólogo, e investigador del grupo GICED de la Universidad de Sevilla.





